Libro 2: Los Cedros Resonantes de Rusia.
Resumen del Argumento
Vladimir cuenta su experiencia desde que sale de la taiga, de ese primer encuentro con Anastasia, y va a Moscú. Es la historia de un hombre que se debate entre dudas existenciales, que todavía no sabe dónde o cómo encajar todos esos nuevos conceptos recibidos de Anastasia o a ella misma, a esa “reclusa del bosque” que le muestra una visión de la existencia tan absolutamente diferente a la admitida por nuestra sociedad, por nuestro mundo.
Que en su confusión, comienza una nueva “empresa”: una Asociación de Empresarios Rusos, mientras que el proyecto de escribir el libro le resuena dentro pero, ¿no le presta atención? ¿lo olvida? ¿no lo quiere oir?...
En esta tesitura, abandona ya por completo su propia empresa y esto le conduce a la bancarrota, sus acreedores le buscan. Abandona también a su familia y antiguos contactos, que consideran que ha perdido la cabeza. Conoce así Vladimir un tiempo de “bajada a los infiernos” que culmina en el inframundo de las calles de Moscú, en ese estado al que puede llegar un Hombre cuando está al borde del abismo y se encuentra perdido. Pero es allí que encuentra a una figura importante en este proceso: es el “confesor”, el ángel en el infierno, el antihéroe que encuentra la oportunidad de “salvarse a sí mismo,” de devolverle el sentido a su fracasada existencia, es su última oportunidad.
El coronel, escucha a Vladimir, reconoce la verdad de su historia, la verdad de Anastasia. Se lo hace ver, acoge a Vladimir como un padre, lo abriga, le defiende, y le da un anillo y crucifijo para que obtenga algo de dinero para continuar. Y por último, en su última verdadera heroicidad, regala lo que será el anagrama de toda esta serie, de una forma dramática que quedará para siempre en la memoria del lector. Desde el principio del libro, cada tanto, Vladimir regresa con su pensamiento a la taiga, y recuerda conversaciones con Anastasia que no contó en el libro 1.
Y así nos sigue revelando nuevas ideas: Anastasia habla sobre Dios, sobre la tremenda importancia de la acción de los dachnicks (familias rusas que tienen un trozo de tierra y pasan sus festivos y vacaciones cultivando con sus manos) para “salvar” la tierra, establece un día festivo para el planeta, desvela cómo nuestras palabras y nuestro pensamiento son nuestro instrumento poderoso para la creación de nuestra realidad, siempre que no se rompa el hilo entre nuestra alma y la palabra hablada. Los secretos olvidados de los dólmenes del Cáucaso y la posibilidad de contactar con los mensajes de los ancestros, o sobre la forma de preparar el aceite de piñón.